Nuestros partidos políticos juegan con los más débiles. La realidad no es cuestionable, ni los datos que los avalan,. Las interpretaciones torticeras que los políticos hacen de ellos, no tienen credibilidad. La hipocresía y el fariseismo reina en la clase dirigente. Recientemente los directores de centros de dependientes han denunciado la realidad que los dependientes y sus familiares están viviendo en España.