Durante muchas décadas las Residencias fueron apodadas como “asilos”, concepto social cargado de un alto  componente “caritativo” que nos ha marcado negativamente al sector y a los profesionales. Las Residencias de hoy, verdad es en nada tienen que ver con las de hace dos décadas, hemos pasado de cubrir prácticamente las más básicas necesidades de las personas mayores ( en muchos casos con fondos económicos insuficientes) a ofertar un conjunto de servicios basados en el modelo bio-psico-social y centrado en la persona.