Nuestra sociedad ha cambiado y está cambiando, los avances sanitarios, y demás mejoras en la calidad de vida  han repercutido favorablemente en los niveles de esperanza de vida de las personas.  Un dato indiscutible es que la esperanza de vida en nuestro país ha ido creciendo en el último siglo hasta llegar a límites que nunca pensamos alcanzar.

No olvidemos nuestra historia y nuestras penurias,  ya que durante la posguerra muchas familias subsistieron con lo básico, en muchas ocasiones tuvieron que malvivir, otras vivir  con lo que daba la tierra, eso quién podía, otros sin embargo no tenían absolutamente nada que llevarse a la boca.

Esta generación de personas mayores  es historia viva, historia de España que han pasado por episodios que están y estarán en todos los libros de historia de España. Por y para ello, considero esencial  que nuestra sociedad debe cuidar más que nunca a estos mayores como se merecen, dándoles todo el cariño y prestaciones dignas y merecidas por tantos años de trabajo y esfuerzos por mantener en pie nuestro país.

En las Residencias de mayores nos encontramos muchas veces con personas usuarias que apenas saben leer y escribir, muchas historias escucho de abandonos escolares con apenas 6 años, para ir a trabajar al campo, para poder ganar un “jornal” y  así cubrir sus necesidades básicas y de sus familias.  Con todas esas dificultades pasadas,  no me dejo de sorprender cada vez que escucho historias similares, personas sin estudios  han conseguido fundar negocios, mantener familias y siempre con una sonrisa en su rostro.

Yo como ciudadano me siento en deuda con ellos, lucharon por levantar un país tras una guerra civil, trabajaron sin ningún tipo de seguridad laboral, y en muchas ocasiones sin apenas  saber leer y escribir.

Ser mayor debe ser garantía de que el  pueblo me va a cuidar y proteger de la misma forma y manera que en su día  los mayores lucharon por levantar este país en cenizas.  Las personas mayores  deben tener un peso fundamental  en las  políticas sociales, esas políticas que tan mala fama  tienen en la actualidad. También nos sirve de ejemplo para futuras generaciones, cuidar y respetar a nuestros mayores  , es respetarnos a  nosotros mismos. Nunca olvidemos que pese a estar mejor formados que ellos, y con un alto índice  de titulaciones universitarias, las personas mayores tienen la mejor carrera del mundo y que no se estudia en ninguna Universidad, la Licenciatura de la vida.

Desde estas líneas me gustaría hacer un merecido homenaje a todas las personas mayores que se dejaron la piel por construir nuestra actual sociedad, y  por supuesto , porque  se lo merecen por el simple hecho de ser mayores.