La importancia de los Servicios Sociales y de sus profesionales en la sociedad actual crece con la longevidad de las personas mayores que, gracias al aumento en la esperanza de vida, en las últimas décadas.

Los Servicios Sociales se encuentran habitualmente casos de personas mayores, viven sólos, sin familia cercana, con dificultades en las ABVD y AIVD, problemas para salir de sus hogares y en muchas ocasiones con inicios de demencia y  otros deterioros cognitivos.  Todo esto resulta  una ecuación de difícil afrontamiento para la propia persona mayor y sus familias.

Ante esta situación de índole social la mejor salida es que la persona mayor comience a ser valorada por el Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) para que dicho Sistema proporcione aquellos servicios que mejor se adapten a las necesidades asistenciales de la persona mayor.

La persona mayor puede comenzar a disfrutar de servicios asistenciales en su propio hogar como es el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) , este servicio tiene como objetivo principal que la persona mayor continúe en su hogar con ayuda para las ABVD y AIVD durante unas horas al día y es compatible con  poder disfrutar del Servicio de Centro de Día.

El Centro de Día es un recurso poco utilizado en comparación con otros servicios como es el Residencial 24 horas. Desde el punto de vista profesional se valora positivamente este recurso diurno, ya que en muchos casos  proporciona respiro y conciliación a las familias y cuidadores, pero una realidad es que no ha sido un recurso tan solicitado y utilizado como se esperaba.

Con esta serie de servicios y recursos asistenciales que nos ofrece la Ley de Dependencia, en muchas ocasiones las personas beneficiarias, van utilizando los diferentes recursos hasta solicitar finalmente la opción de Residencia 24 horas.

Las Residencias no deben verse como el final del camino, no lo son, a veces se da la situación inversa,   a modo de ejemplo  pudiera ser: persona mayor con rotura de cadera que en la Residencia 24 horas se recupera perfectamente gracias a los diferentes servicios sanitarios y rehabilitadores que disponen los Centros Residenciales y es  la propia persona mayor decide regresar a su domicilio y apoyarse del  Servicio de Ayuda a Domicilio para poder desempeñar las ABVD y las AIVD.

En general la Ley de Dependencia en sus diferentes etapas de implantación ha conseguido que todas aquellas personas con algún grado de dependencia puedan ser atendidas acorde a sus necesidades y por lo tanto todo esto pueda redundar en una mejor calidad de vida.

No debemos obviar  que todo lo antes descrito no sólo es necesario para que las personas mayores sean atendidas, sino que la Ley de Dependencia atiende a otro tipo de perfiles, no sólo a personas mayores. Un aspecto muy importante es la creación de empleo y la estabilidad del mismo que genera cualquiera de los recursos y servicios que hemos enumerado, los trabajadores-as del área de la dependencia y discapacidad tenemos mucho que decir en un sector en clara evolución hacia el crecimiento y que en un futuro a corto plazo tiene mucho que hablar en la sociedad española, esperamos que así sea y los profesionales seamos escuchados